publicado el 10-01-2012






 

El frío y sus efectos (1ª parte)
 
en la piel

Con la llegada del frío, se hace necesario cuidar especialmente la piel. Este órgano, el más extenso de todo el cuerpo, nos protege tanto de las agresiones externas como de la hidroevaporación interna. 

Artículo cedido por Vida Estética-Les Nouvelles Esthétiques
Maquetación web: Marta Armas


El frío y sus efectos (1ª parte)

La negligencia de algunos principios básicos puede perjudicarla, lo que resulta muy problemático cuando sabemos que la piel no solamente tiene una importancia estética evidente sino que también es vital para la salud. 

Las condiciones meteorológicas propias del invierno, como el frío, el viento y la humedad, contribuyen a resecar la piel. Por eso, es fundamental aplicar productos que rehidraten la piel.




Consejos generales para proteger la piel del frío

-Beber, por lo menos, dos litros de agua por día; la hidratación comienza desde adentro hacia afuera.

-Evitar usar agua muy fría o muy caliente en la ducha. Esto traumatiza la piel y puede causar el rompimiento de vasos sanguíneos. Es preferible utilizar agua tibia.

-Lo ideal sería intentar bajar la temperatura de la calefacción a niveles razonables (alrededor de los 20º C).

-Diariamente, mantener la humedad natural de la piel aplicando un producto hidratante, en crema o en jabón. También debe aplicarse en las manos, una zona a menudo olvidada. Al tratarse de la zona más expuesta a los factores climáticos, merecen protección redoblada.

-Como elementos naturales para contribuir a este estado, es esencial incorporar al régimen alimenticio vitaminas de frutas frescas de temporada invernal, a ser posible con su piel, pues es aquí donde almacenan su riqueza.

-Además del frío, en invierno hay que tener en cuenta el viento, que en esta época del año incrementa aún más el efecto de congelación de la piel. Por ello es muy importante rehidratar la piel.

El rostro y las manos son las zonas que más sufren durante la temporada fría. En este periodo, el uso de las calefacciones emite sustancias que provocan la muerte de las células cutáneas y los sistemas de calefacción juegan en contra de la humedad de la piel. Además, cuando se pasa de ambientes cerrados con calefacción al frío de la calle, la piel se deshidrata y reseca aún más, lo que afecta a su elasticidad. Del mismo modo, en esta época nos vestimos con más ropa, lo que entorpece el proceso de transpiración de la piel y, también, la eliminación de células muertas. 

Información: Marnys

Efectos según tipología cutánea

Pieles con emulsión O/A

Piel seca: suele agrietarse y resecarse con facilidad si se la somete a aire frío y necesita una hidratación con productos adecuados. 
Piel seca y sensible o alípica: sufre en ambientes con humedad baja, ya que, en estos casos, el agua de la piel se evapora más rápido. Esto produce una gran deshidratación, además de alteraciones cutáneas. 

Pieles con emulsión A/O

Piel grasa: aguanta mejor las temperaturas bajas, así como los rigores propios del invierno, aunque también tiende a deshidratarse y necesita cuidados específicos.

Trastornos que aparecen o empeoran con el frío

El frío puede originar la aparición de ciertas enfermedades o empeorar algunas ya existentes.

Ya existentes:

Psoriasis: los que la padecen sufren más brotes con el frío. Para evitar un agravamiento, se recomienda acudir al especialista en esta época del año.

Dermatitis atópica: afecta al 15% de los niños y sus síntomas se manifiestan en forma de piel seca e inflamada, que suele acompañarse de un picor intenso. De ahí la importancia de no descuidar sus cuidados en invierno y seguir todas las recomendaciones de los especialistas para evitar que las molestias aumenten. 

Enfermedades causadas por el frío intenso:

Sabañones: son lesiones inflamatorias que aparecen como reacción anormal al frío normalmente durante el invierno.

Acrocianosis: es una alteración de la coloración de la piel de las manos y de los pies, que se vuelve oscura. Surge como consecuencia del frío y suele ser un problema transitorio durante la exposición a las bajas temperaturas, pero puede persistir durante todo el invierno. En general es una enfermedad poco frecuente. 

Urticaria por el frío: tras la exposición al frío se forman abones o ampollas que causan un gran picor. Las personas afectadas deben evitar los baños con agua fría y pueden tratar el trastorno con antihistamínicos.

Información: Sandra Sánchez, directora de cursos de Esteticmón

Cuidados estéticos

Como comentábamos, durante los meses más fríos del año se hace necesario hacer especial hincapié en el uso de cosméticos hidratantes y de tratamientos de cabina que aporten a la piel el nivel adecuado de hidratación de forma prolongada, evitando la sensación de tirantez y restaurando la función barrera, disminuyendo así la pérdida de agua de la epidermis.

El frío y sus efectos (1ª parte)

Pero, además de los tratamientos estéticos, la alimentación es una gran aliada de la piel. Una alimentación equilibrada es de vital importancia para que la piel esté hidratada por fuera y por dentro. Ciertos minerales y vitaminas juegan un papel muy importante en la piel. Así, las vitaminas E, C, A y ß-caroteno actúan como antioxidantes naturales. El selenio y el zinc y las vitaminas del grupo B (B2, B3, B5 y B12), mejoran también la calidad de la piel. Y, por supuesto, una alimentación rica en frutas, verduras, cereales, hígado, pescado, frutos secos, legumbres y lácteos, así como la levadura de cerveza y el germen de trigo, ayudará a mantener una piel bonita y sana. 

Información: Ana Oliva, Directora de Salud&Estética de La Perla
 
 
     
 
 
 
 


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