publicado el 03-11-2011






 

 


El control de la insulina en la Dieta de la Zona

Barry Sears


La Dieta de la Zona no es sólo una dieta. Se trata de una nueva forma de pensar en los alimentos, es un estilo de vida.

Se trata de una relación saludable con el cuerpo, una estrategia ganadora para adelgazar, reduciendo el envejecimiento y aumentando la eficiencia, para lograr agilidad mental y fuerza física. Pero los que entran en La Zona no sólo experimentan una alegría contagiosa, la sensación de vivir el potencial de su cuerpo y mente al máximo. La Zona no es un lugar abstracto, sino un estado fisiológico en el que las hormonas están controladas a través de la dieta y se mantienen dentro de los límites óptimos.

De hecho, la filosofía de La Zona es "controla tus hormonas y controlarás tu vida".

Los componentes esenciales de La Zona son los siguientes:

  • Control de insulina
  • Limitación calórica
  • Modulación de los eicosanoides
  • Actividad física
  • Relajación mental

A través de los 5 puntos anteriores es posible obtener todos los beneficios de vivir en La Zona:

  • Mejora la eficiencia psicofísica
  • Pérdida gradual de exceso de grasa corporal sin ningún tipo de sensación de hambre
  • Logro de bienestar duradero

 

El control de la insulina

El principal objetivo de la estrategia de la Dieta de la Zona es lograr el control de la insulina, una hormona secretada por el páncreas tras el consumo de hidratos de carbono, cuya función principal es el transporte de nutrientes de la sangre a las células y también a los adipocitos (células grasas), lo que conduce a un aumento de peso.

El mantenimiento de los niveles de insulina en los valores ideales, (es decir, ni demasiado altos ni demasiado bajos), se logra principalmente a través de la selección de fuentes de carbohidratos (que deben representar el 40% de la ingesta calórica) y la presencia de alimentos a base de proteínas en cada comida (que debe representar el 30% de la ingesta calórica). De hecho, los hidratos de carbono ocasionan una elevación de la glucemia, es decir, del nivel de glucosa en sangre; cada vez que la glucemia aumenta por encima de los niveles normales, la insulina se libera a la sangre. 

Por tanto, hay algunos alimentos que se deben consumir en cantidades limitadas, ya que contienen grandes cantidades de carbohidratos de absorción rápida, que ocasionan niveles de glucemia altos, que provocan un aumento significativo en los niveles de insulina en sangre. Son los llamados alimentos "de alto índice glucémico", y son bebidas ricas en azúcares (colas, naranjadas...), caramelos, galletas, patatas, pan, arroz y cosas por el estilo. 

Hay otros alimentos que también contienen hidratos de carbono, pero que no aumentan tanto los niveles de glucemia o insulina en sangre. Pertenecen a esta categoría de alimentos la mayoría de verduras (excepto patatas, calabaza, remolacha y zanahoria) y frutas (excepto plátano, caqui, frutas exóticas y algunos tipos de frutos secos, como pasas e higos). Estos alimentos proporcionan una fuente de hidratos de carbono y pueden ser consumidos sin ningún problema.

La presencia de proteínas en cada comida es fundamental en la dieta, ya que esto estimula el glucagón, la hormona que actúa antagónicamente a la insulina. El glucagón también es secretado por el páncreas, pero su principal función es la de movilizar tanto el azúcar almacenado en el hígado como glucógeno y grasas almacenadas en los adipocitos.



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